En el Espacio Colabora se vivió una jornada cargada de significado con el cierre de una nueva edición del programa de Barrido Manual en el Municipio B. Un espacio de encuentro donde no solo se hizo entrega de certificados, sino que también se compartieron historias, aprendizajes y recuerdos de un proceso que marcó la vida de muchas personas. Este cierre tiene un valor especial, ya que también significó el final de un convenio que se sostuvo durante 13 años entre Juventud para Cristo y el Municipio B. Un camino largo, construido con compromiso, esfuerzo y una mirada puesta en generar oportunidades reales a través del trabajo.
Durante la actividad, se reconoció el recorrido de quienes fueron parte del programa, destacando no solo la tarea realizada en el mantenimiento y embellecimiento de los espacios públicos, sino también el crecimiento personal que se dio en cada proceso. El barrido manual fue mucho más que una tarea: fue una experiencia de formación, de responsabilidad y de dignidad. En este marco, Fernando Rodríguez compartió unas palabras que resumieron el espíritu de lo vivido. Destacó la importancia de la oportunidad laboral como puerta a nuevas posibilidades y animó a los participantes a aferrarse a lo aprendido: “el trabajo es un elemento fundamental para la oportunidad de la vida”. También remarcó el valor de estos procesos como espacios donde uno entra de una manera y sale de otra, transformado por la experiencia.
La jornada fue también un momento de agradecimiento. Agradecer por lo compartido, por el compromiso cotidiano y por el aporte a la comunidad. Porque cada jornada de trabajo fue, en definitiva, un servicio público que ayudó a embellecer la ciudad y a construir una convivencia más cuidada.