El deporte tiene el poder de conectar personas, derribar barreras y generar oportunidades únicas para transmitir valores y esperanza. Con esa convicción, Juventud para Cristo Internacional impulsa una iniciativa regional de evangelismo a través del fútbol que involucra a países de toda América en un esfuerzo conjunto por alcanzar a niños, adolescentes y jóvenes.
El proyecto emula una Copa América pero de JPC Internacional, organizada por Brasil y a llevarse a cabo la última semana del mes de julio en Belo Horizonte. JPC Uruguay llevará una delegación de 15 jugadores que están muy comprometidos y entusiasmados con los preparativos: entrenando e incluso vendiendo comida para recaudar la financiación necesaria.
La propuesta surge bajo el liderazgo de Deborah Munir, coordinadora de Latinoamérica para Juventud para Cristo Internacional, quien ha desempeñado un papel clave en la articulación y desarrollo de este proyecto. Desde sus primeras etapas, ha trabajado en la coordinación de actores de distintos países, la gestión de recursos y la construcción de alianzas estratégicas que hacen posible esta iniciativa.
Uno de los pasos más importantes ha sido la vinculación con MPC Brasil, organización que participa activamente en la preparación y ejecución de las actividades. Además, se han obtenido fondos internacionales que permitirán fortalecer el alcance del proyecto y garantizar las condiciones necesarias para recibir a los participantes y desarrollar las acciones previstas.
Más que una actividad deportiva, esta iniciativa busca aprovechar el lenguaje universal del fútbol para generar espacios de encuentro, formación y evangelismo. A través de este deporte, miles de personas pueden experimentar relaciones significativas, escuchar mensajes de esperanza y participar en actividades que promueven valores positivos para sus vidas y comunidades.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su carácter regional. No se trata de una iniciativa exclusiva de Brasil ni de un solo país, sino de un esfuerzo que convoca a toda la región. Diversos equipos y ministerios de las Américas están sumando capacidades, experiencia y recursos para construir una propuesta conjunta con impacto continental.
Esta visión colaborativa refleja el compromiso de Juventud para Cristo de trabajar en unidad, fortaleciendo redes y generando oportunidades para que más jóvenes conozcan el mensaje de Jesús en contextos cercanos a sus intereses y realidades.
A medida que avanzan los preparativos, crece también la expectativa por lo que Dios puede hacer a través de esta iniciativa. El fútbol se convierte así en mucho más que un deporte: en una plataforma para construir puentes, fortalecer relaciones y compartir esperanza con una nueva generación.