Hay proyectos que nacen para mejorar un espacio. Y hay otros que, sin proponérselo del todo, terminan transformando a las personas.
Durante este año, el Centro Educativo El Retoño llevó adelante el proyecto “El Retoño se adapta”, una iniciativa orientada a fortalecer la inclusión y la accesibilidad, entendiendo que educar también implica adaptarse a las distintas realidades de quienes forman parte de la comunidad. En este marco, Luis Cesari, coordinador de El Retoño, nos comparte el trabajo realizado a lo largo del año, un proceso que involucró a muchas personas. A través de instancias de formación, reflexión y ajustes en las prácticas cotidianas, obras que se avanzó tanto en mejoras concretas como en un cambio profundo de mirada sobre la discapacidad. Los avances se reflejan en adecuaciones del espacio y en nuevas herramientas de trabajo, pero también en transformaciones menos visibles: mayor sensibilidad, compromiso y trabajo en equipo para que cada personas pueda participar plenamente y sentirse bienvenido.
“El Retoño se adapta” fue más que un proyecto: fue un proceso que dejó aprendizajes y abrió un camino de crecimiento continuo, reafirmando el compromiso de El Retoño con la inclusión como valor central.