Floreyendo es una iniciativa que constituye un centro de recursos de aprendizaje para los adolescentes del Centro Juvenil Flor de Maroñas de JPC. Consiste en un espacio que propicia la lectura, la recreación y la motivación por distintos temas.

Rosa, adolescente del centro juvenil, piensa que “la propuesta es creativa, es un lindo espacio para atraer a los jóvenes, para despejarnos del celular” y Yanaina dijo que “está bueno que haya libros a disposición”. El espacio fue diseñado considerando el aula Montessori que habilita distintos espacios interrelacionados, de libre circulación, para los jóvenes según sus necesidades e intereses. La sala cuenta con una biblioteca con libros de diversos géneros, tanto escolares como literarios, en inglés y español. Además, hay mesas libres para poder realizar actividades que surjan de su propio interés como pintar, dibujar o escribir, jugar a juegos de mesa, hacer los deberes, tener el taller de informática y de música. También, cuenta con un espacio con alfombras y almohadones donde poder leer de forma relajada. Este es el espacio preferido de Yanaina que también usa para escuchar música, mientras que el de Rosa es el Rincón de lectura, del cual leyó ya tres libros en pocos meses.

Rosa y Yanaina nos cuentan algunas de las normas de convivencia para utilizar el espacio. Algunas de estas son: no comer en el espacio, escuchar música tranquila o instrumental para no distraer a los demás compañeros, mantener el orden del espacio.

El proyecto fue materializado gracias al apoyo de América Solidaria y la empresa KPMG que donaron los insumos necesarios, libros y materiales para poder construir el espacio. El diseño del salón fue realizado en conjunto con los adolescentes del centro juvenil que también colaboraron en la remodelación del espacio. La propuesta establecía, en una primera instancia, la preparación del espacio a cargo de las voluntarias de América Solidaria, los educadores y jóvenes. Luego, para su instrumentación se realizaron dos jornadas de trabajo. En la primera, participaron los voluntarios de la empresa KPMG donde, en conjunto con las voluntarias de América Solidaria, jóvenes y educadores del centro juvenil, pintaron las paredes, los muebles y las sillas. En la segunda jornada, se terminaron de pintar algunas sillas más, se recibió la donación de los libros por parte de los voluntarios de KPMG y se procedió a hacer el montaje de la biblioteca. En ambas jornadas hubo actividades y dinámicas donde los voluntarios de KPMG compartieron juegos, meriendas y experiencias con los jóvenes del centro juvenil. Las adolescentes cuentan que este fue un lindo momento de unión entre todos.

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