El martes 16 de diciembre, el CRECE volvió a ser un espacio de encuentro y celebración para los adolescentes, sus familias y los equipos educativos de los centros juveniles Sebastopol y Flor de Maroñas. En un clima cargado de emociones, se realizó el cierre de año, una instancia para mirar lo recorrido y agradecer el camino transitado juntos.
Margarita Delmonte, coordinadora del programa comunitario, compartió una reflexión sobre el año vivido, reconociendo que fue un proceso con luces y sombras, desafíos y aprendizajes, pero siempre con la mirada puesta en seguir creciendo, fortaleciendo vínculos y apostando a la esperanza.
Durante la jornada, los adolescentes tomaron la palabra y hablaron sobre los talleres en los que participaron a lo largo del año, contando qué significaron para ellos estos espacios de encuentro, expresión y aprendizaje. Sus voces fueron protagonistas, reflejando el valor de ser escuchados y acompañados.
El cierre tuvo un momento especial con la entrega de certificados y una propuesta musical que llenó el lugar de ritmo y alegría: una comparsa barrial de adoleseentes egresados hace algunos años.
