Juventud para Cristo comienza un nuevo desafío con la puesta en marcha del Centro Ágape, un proyecto que trabaja en convenio con INAU y que tiene como propósito contribuir a garantizar uno de los derechos fundamentales de todo bebé, niño y niña: el derecho a vivir y crecer en familia.
El centro trabaja con bebés, niños y niñas de hasta 4 años, buscando evitar o reducir los procesos de institucionalización y acompañando aquellas situaciones en las que actualmente se encuentran en hogares de atención 24 horas de INAU o transitoriamente al cuidado de una Familia Amiga.
Pero Ágape no es solamente un lugar de acompañamiento. Su propuesta parte de comprender la historia de cada niño o niña y trabajar con las personas y los vínculos que forman parte de ella.
Cada situación es única. Por eso, el trabajo comienza conociendo la historia del niño o niña, las circunstancias que llevaron a la separación de su familia y las posibilidades existentes para reconstruir y fortalecer su entorno de cuidado.
A partir de allí se trabaja con la familia de origen, identificando sus posibilidades de cuidado con los apoyos necesarios, y promoviendo también la participación de la familia extensa y de otras personas significativas que puedan formar parte de esa red.
La propuesta busca ampliar el círculo de cuidados alrededor del niño o niña antes de pensar en otras alternativas.
También pueden incorporarse las familias por afinidad: personas que, aun sin tener un vínculo sanguíneo, forman parte de la historia y de la red afectiva de esa familia.
Cuando es necesario, una Familia Amiga puede brindar un hogar transitorio mientras se continúa trabajando hacia una solución familiar definitiva. Durante ese tiempo se acompaña especialmente la construcción de un apego transitorio saludable, entendiendo que ese vínculo es parte de un camino y no su destino final.
La adopción aparece como último recurso, luego de haber recorrido y valorado las posibilidades anteriores con rigurosidad técnica y afectiva.
El trabajo del Centro Ágape parte de una mirada integral de cada situación.
Su metodología contempla diferentes dimensiones de la vida de los niños, niñas y sus familias: salud integral, alimentación, cuidados, organización familiar, vivienda, redes comunitarias, documentación, promoción de derechos y construcción de redes de familias de acogimiento y comunidades amigas.
El objetivo no es solamente resolver dónde vivirá un niño o niña, sino acompañar las condiciones necesarias para que pueda desarrollarse en un entorno familiar estable, protector y definitivo.
¿Qué significa ser Familia Amiga?
Una Familia Amiga abre las puertas de su hogar para cuidar transitoriamente a un bebé, niño o niña que por diferentes circunstancias no puede permanecer en ese momento con su familia de origen.
Pueden postularse personas mayores de 25 años dispuestas a brindar cuidado, afecto, protección y un entorno familiar durante ese período.
Ser Familia Amiga no es adoptar.
Es acompañar durante un tiempo, sabiendo que el objetivo final será que ese niño o niña pueda regresar con su familia de origen, integrarse a su familia extensa o por afinidad o, cuando las demás alternativas se hayan agotado, encontrar una familia adoptiva.
Sostener a la familia que sostiene
Una de las claves del Centro Ágape es que las Familias Amigas tampoco realizan este camino solas.
El proyecto busca construir una red de familias acogedoras y comunidades amigas, generando espacios de encuentro, formación, recreación y ayuda mutua.
Comunidades de fe, cooperativas de vivienda, grupos de amigos y otros espacios comunitarios pueden transformarse también en redes capaces de acompañar y sostener a quienes deciden abrir las puertas de su hogar.
Porque para cuidar también es necesario sentirse cuidado.
Amor y compromiso profesional
El nombre Ágape habla de un amor desinteresado, un amor que se entrega por el otro.
Ese concepto expresa también uno de los grandes desafíos del proyecto: integrar los actos de amor con las estrategias técnico-profesionales, para que ambas dimensiones se encuentren en una práctica capaz de proteger efectivamente el derecho de los niños y niñas a vivir en familia.
Desde Juventud para Cristo asumimos este nuevo desafío convencidos de que las transformaciones más profundas se construyen a través de los vínculos, del compromiso de las familias, del trabajo profesional y de comunidades dispuestas a involucrarse.
Porque crecer en familia marca la diferencia.
¿Querés conocer más sobre Familia Amiga?
Si tenés más de 25 años y querés conocer cómo podés ser Familia Amiga, o simplemente recibir más información sobre la propuesta, podés comunicarte con el equipo del Centro Ágape: