Al llegar al fin de año, nos encontramos en un tiempo de recuerdos y reflexiones. Cuántas historias de vida han pasado por nuestra mente y nuestro corazón. Muchas de ellas nos han conmovido profundamente, algunas por su alegría y otras por su tristeza. Todas forman parte de nuestra historia personal y colectiva. Las vivimos con compromiso, porque sentimos lo que hacemos; somos profesionales, pero ante todo, somos humanos. Aprendimos de lo humano a través de Jesús, quien fue el modelo perfecto de humanidad, además de ser el Hijo de Dios. Anhelamos que nuestras vidas reflejen lo que Él fue… ¿estamos lejos de ello? No importa. Lo esencial es que seguimos caminando hacia esa meta.

Personalmente, me siento privilegiado y profundamente bendecido, y por ello, agradezco a cada colaborador/a, a cada socio de JPC, a la Comisión Directiva, a la Fiscal, a los voluntarios, y, por supuesto, a las personas involucradas en nuestros proyectos: niños, adolescentes, adultos y familias. Sin ellos, nada tendría sentido. Todos han contribuido con su compromiso, ya sea laboral o voluntario, lo que es fundamental para el sostenimiento institucional. Estoy agradecido también a las instituciones donantes, conveniantes y cooperantes que se suman al esfuerzo de dignificar la vida de quienes menos tienen y necesitan apoyo técnico y humano.

Fue gratificante ver el compromiso con el Sistema Integrado de Evaluación Permanente. El 100% de los colaboradores/as participó en el proceso de autoevaluación, lo que demuestra honestidad intelectual, compromiso con la mejora continua y confianza en que este proceso nos beneficia, fortaleciendo nuestro trabajo en favor de los niños, las niñas, los adolescentes y todos los participantes en los proyectos. Un claro reconocimiento a cada persona involucrada y a los coordinadores que promovieron este proceso, ya que son un pilar fundamental para generar confianza y transparencia.

Para muchos, se aproxima un merecido descanso, un periodo para recargar energías y disfrutar con la familia. Todos esperamos con expectativas el 2026, tanto a nivel nacional como institucional, en cada proyecto y en nuestras vidas personales y familiares.

Que en el próximo año sigamos viendo la luz de Cristo, la esperanza de una sociedad mejor, y que no solo mejoremos nuestras circunstancias, sino que también nos convirtamos en mejores personas.

«Y dice el Señor: ‘He aquí, yo hago nuevas todas las cosas’. (Apocalipsis 21:5)

 

Fernando Rodriguez

Coordinador General