En octubre, nuestra delegación tuvo el privilegio de participar activamente en la Asamblea General de Juventud para Cristo Internacional, un evento que va más allá de las fronteras y consolida a una familia unida en cada rincón del mundo. Les compartimos algunos testimonios que reflejan el impacto de esta experiencia única.

Testimonios

María Victoria Reymunde

Fue un tiempo de renuevo. Me vine muy impresionada y maravillada de la magnitud de JPc en el mundo. En lo personal fue increíble y muy gratificante ver y escuchar de la manera en que Dios obra en cada país y en distintas lenguas, que sin duda el lenguaje del amor rompe toda barrera.

Agradecida por esta oportunidad en la que me ayudo a reafirmar mi fe y compromiso con Dios.

Luis Cesari

Hace 44 años que estoy vinculado a JPC y es mi primera asamblea mundial. Doy gracias a Dios por permitirme confirmar de primera mano cuan amplio, rico y diverso es el ministerio de JPC en el mundo.

Prefiero el grupo pequeño y sé que donde hay dos o tres reunidos en su nombre allí esta Dios y me preguntaba con cierta preocupación como será cuando somos 900 o 1000 conviviendo una semana hablando diferentes idiomas y viniendo de culturas tan diferentes. Los organizadores pensaron en todos los detalles para permitirnos celebrar a Cristo, facilitar el encuentro y ayudarnos a aprender unos de otros.

La asamblea me permitió renovar la esperanza, fortalecer relaciones con quienes viajamos desde Uruguay, reencontrarme con gente querida, iniciar nuevas amistades y soñar nuevos caminos de testimonio y evangelización para JPC Uruguay.

Valió la pena, gracias Señor.

Fernando Rodríguez

La experiencia de participar en la Asamblea de JPCI, fue de una gran bendición, luego de dudar durante algunos meses si era la voluntad de Dios que participara, El me confirmó que era su voluntad. El tiempo previo en Uruguay de prepararnos para la asamblea fue de las cosas que realmente nos regaló el Señor, tiempos de pensar juntos en el para que íbamos, orar, planificar, asumir alguna responsabilidad en el transcurso de la asamblea, fueron todas oportunidades para sentirnos guiados por Dios, todo se fue solucionando.

El tiempo en Ámsterdam, con casi 1000 hermanas y hermanos de más de 80 países, todos y todas con la identidad de Juventud para Cristo, más allá de las enormes deferencias de realidades y tipos de ministerios, fue hermoso.

Sentir que somos parte de una organización que está buscando ser una respuesta integral a las necesidades de los jóvenes, que buscan dar respuestas bíblico contextuales, me generó un sentido de pertenencia, un deseo de continuar aportando y recibiendo de experiencias de JPC, de otros países que han sido creativos, que han buscado involucrar a los jóvenes, creyendo en ellos y presentándoles el amor de Dios, como camino para una vida más plena y digna. 

Nadia López

GA significó una «yapa» de Dios. La realidad es que no estaba en mis planes este viaje y tampoco imaginaba lo que Dios haría a través del mismo. Por un lado, el encontrarse con personas de todas partes del mundo, distintas lenguas, culturas y formas de expresar el amor de Dios. Alabar a Dios juntos fue una experiencia única.

Por otro lado, descubrir la magnitud y el alcance de JPC, que es mucho más grande de lo que imagino, aprender de las experiencias de otros países y también presentar el andar de Uruguay fue de mucho crecimiento. Traigo conmigo anécdotas, nuevas amistades y hermanos en la fe, expectativas por lo que vendrá y el deseo de que lo vivido repercuta para bien en la vida de otros que me rodean.

Natanael Pedroza

Es mi primera experiencia como participante en una asamblea de JPC y es realmente maravilloso poder ver lo que Dios está haciendo en medio de todos los distintos ministerios que JPC desarrolla a nivel mundial.

Tiempo para crecer, para hacer amigos y conocer lo lindo que es nuestro Dios.

Como joven siento que JPC cree en nosotros, dándonos la posibilidad de desarrollar y poner en juego nuestras habilidades en favor de la construcción de la equidad, esperanza, paz y el desarrollo de la vida plena.

Es por eso que me siento muy agradecido de haber podido participar en esta asamblea, orando para que Dios nos siga invadiendo en espacios de encuentro e intercambio que permitan nutrir nuestro caminar.

Sandra Costabel

Países Bajos 2024 fue mi primer Congreso Mundial de JPC. Primeramente, impactante la cantidad de asistentes, lo que habla del equipo enorme de esta institución a nivel internacional.

Conocernos, dialogar, convivir y conocer nuestras áreas de trabajo es algo muy lindo, ya que cada país tiene diferentes desafíos. Me encantó escuchar la lectura de la Biblia en diferentes idiomas (algunos totalmente desconocidos) y ver tantos jóvenes entusiasmados por servir a Dios a través de JPC. Juventud para Cristo es una organización grande, pero a su vez específica en cada territorio y nación. Que Dios bendiga a cada obrero y cada joven atendido en los diferentes países.

Fátima Britos

Este año tuve la oportunidad de participar de la asamblea general de JPC en los Países Bajos. Desde los primeros encuentros con el grupo que representó a Uruguay comenzó el aprendizaje y la formación de vínculos que animaron mi fe. El tiempo compartido en la asamblea fue para mí un tiempo de esperanza, ver y compartir con otros jóvenes que están comprometidos y dedican gran parte de sus vidas a servir y ayudar a otros, en su mayoría voluntariamente, me impactó. Ver a adultos que mantienen su fe y su compromiso a pesar de los años, de todo lo entregado y vivido, me inspira a seguir y no bajar los brazos. Una de las cosas que más me emocionan es el poder encontrarme con tantas culturas, idiomas, formas, etc. y que Dios sea el mismo en todos y este en todos. Es por su causa que nos reunimos y hacemos, aunque estamos a miles de kilómetros de distancia.! ¡Que lindo es saber que no estoy sola!

Michael Borges

Participar en la Asamblea General de Juventud para Cristo en Países Bajos fue una experiencia muy buena. Durante este evento, tuve el privilegio de presenciar la rica diversidad que forma de servicio que tiene la familia internacional de JPC. Fue lindo presenciar la unidad de todas las naciones representadas, compartiendo un mismo espíritu y un compromiso de servicio.

Formar parte de esta familia va más allá de las fronteras, nos une un mismo Dios a quien servimos. Cada sesión y encuentro me recordó la importancia de trabajar juntos para lograr un impacto en las vidas de las personas. Conocer las diversas formas de servicio que cada nación hace dentro de Juventud para Cristo fue muy bueno y alentador. Desde iniciativas comunitarias hasta lugares donde están en conflictos y buscan diferentes proyectos para trabajar las necesidades de las comunidades.

El desafío es que el conocimiento y experiencias vividas ahora se convierte en una oportunidad de compartir con otros.

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