JPC desde adentro

La oficina administrativa de la institución se encuentra en el barrio Flor de Maroñas. Hay toda una historia para contar del porqué estamos allí desde hace casi treinta años.

Entrar es encontrar un ambiente de mucho movimiento que se traduce en trabajo. Desde allí se conduce todo lo administrativo y contable de la organización. Una de las personas que sobresale, especialmente por el despliegue de actividad es Ana, la responsable del departamento administrativo-contable.

Ana Guillén tiene vínculos con Juventud para Cristo desde su niñez, cuando acompañando a su familia e iglesia se acercaba a la diversidad de actividades organizadas, tales como Música y Canto, el Día de la Juventud, los encuentros con universitarios, los Clubes Bíblicos y otras actividades.

Fue en el año 2006 cuando tiene un contacto más directo. Había surgido una posibilidad de trabajar en el Centro Juvenil como educadora. Ella está muy bien empleada en una organización de prestigio en la ciudad, pero necesitaba un poco más de “oxígeno” entre tantos números y balances que la tenían atrapada muchas horas del día. Su fuerte vocación de servicio y su amor por los adolescentes la ayudó a tomar una decisión que la iba a enriquecer en su espiritualidad y definir su vocación cristiana.

En el 2008 Ana es invitada a integrar el equipo de trabajo en administración. Siempre tuvo esa posibilidad, pero ella quería estar al lado de los chicos y las chicas del barrio. Aceptó unas horas nada más, sin perder el vínculo con el Centro Juvenil. Optó por dejar su otro trabajo. Entendió que Dios la llamaba a una tarea dentro de J.P.C.

En 2009 toma la dirección  del pequeño grupo de administración. La organización estaba teniendo un crecimiento considerable, no esperado ni planificado. De aquel pequeño grupo de tres personas hoy lidera un equipo de diez personas en la sede y otras personas que cumplen funciones fuera de la misma.

Le preguntamos cómo vivía todo este tiempo previo a la Asamblea de Socios en la que tenía que presentar el balance del ejercicio.

Ana: Como Administradora me toca presentar el Balance, o sea toda la situación patrimonial y contar lo que han dicho las contadoras que nos hacen la Auditoría externa. Desde hace ocho años venimos trabajando con ellas y a lo largo de todo este proceso nos han venido haciendo recomendaciones, cambios para mejorar para que nuestra administración sea transparente. Hace unos días ellas se reunieron con el Equipo de Gestión y casi que no tuvieron observaciones y la única recomendación que quedó es que mantuviéramos este punto de trabajo muy bueno. Para mí es muy importante haber llegado a ello y ahora nos queda el sostenerlo. No dudo que lo lograremos porque el equipo de administración ha trabajado con mucha seriedad, es un grupo humano muy comprometido con la tarea. Porque no solamente hicimos balances sino que cuidamos el dinero que nos dieron para tareas específicas., sea el Estado, particulares con donaciones u organismos internacionales. Tenemos una triple responsabilidad, administrar el dinero para el proyecto que se dio, que esos dineros rindan, velar para que con esos proyectos podamos incluir, prevenir a aquellas personas beneficiarias de los proyectos que son gente en desventaja social, más vulnerables. Y la tercera responsabilidad es que como cristianos podamos hacerlo con la responsabilidad que corresponde.

Es verdad que la mayoría del tiempo andamos entre papeles, pero también es cierto que sabemos administrar el tiempo y ver qué sucede en la vida de los que servimos desde este espacio. Por ejemplo, cuando alguno de los participantes lograr acreditar los estudios de Enseñanza Primaria, nos alegramos con ellos. Si bien ya hace algunos años que trabajé en el Centro Juvenil todavía tengo la ocasión de ver a quienes eran aquellos adolescentes, hoy más crecidos y puedo charlar con ellos.

A veces pensamos que lo que hacemos no está tan relacionado al servicio, nosotros creemos que sí, porque en la medida que podemos facilitar una buena gestión eso hace que se nos renueven las posibilidades de los servicios. Está todo relacionado y nosotros trabajamos con ese espíritu, sabiendo que estamos generando tranquilidad en los que están trabajando directamente. Tenemos muchos contacto con los funcionarios y somos conscientes del cuidado que debemos ofrecerles. Pagar en tiempo y forma es una forma de servirlos. Poder atender todo tipo de inquietudes que nos presentan, ser “oreja” es de fundamental importancia. Trasmitirles que Juventud para Cristo está dentro de las líneas de lo legal y que procede con una ética que les garantiza todos los derechos posibles. El mate circula mucho entre nosotros. Oramos cuando se presentan situaciones complejas. Para mí es un ministerio lo que hacemos desde la sede.

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En las fotos apacere Ana (de lentes), Melissa, Alejandra, Paula y Federico.

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