Informe a la asamblea – La Licenciada Margarita Delmonte

El viernes 9 de junio se llevó a cabo la Asamblea General de Socios de Juventud para Cristo. Este es un tiempo de reconocer puntualmente el ejercicio 3/2016 a 2/2017

Es tanto lo que sucede en un año que resulta difícil poder traer a la memoria todo lo que se ha realizado en función de la Visión yMisión institucional.

La Licenciada Margarita Delmonte es la coordinadora de los Programas Comunitarios. Según sus propias palabras: “Estoy vinculada a Juventud Para Cristo  desde el año 2009, en el  que comencé trabajando en el programa Arrimate de Colonia. Luego comencé a trabajar en el CAIF Libemor hasta el año 2015 en el que asumí como coordinadora de los programas comunitarios. También trabajé con Luis Cesari y María Eugenia Goyret durante muchos años en Educación Cristiana y Acción Social del Instituto Crandon, desde 1989 hasta 2009. De ahí viene mi vinculación con gente altamente significativa para mí de la institución.”

En su informe a la asamblea nos hace saber que:

El año 2016  fue un año de gran trabajo y desafío para los programas comunitarios. Podemos decir que con la ayuda de Dios pudimos sostener el servicio hacia niños/as, adolescentes, jóvenes y sus familias superando dificultades, a la vez que celebramos logros y tuvimos la oportunidad de generar aprendizajes valiosos.

Desde los centros juveniles continuamos  con la  atención a 116 adolescentes de 12 a 18 años, en situación de vulnerabilidad, apoyados por equipos de 30 personas entre talleristas y educadores en los centros de Sebastopol y Flor de Maroñas.

El trabajo realizado por los equipos se basa fundamentalmente en el apoyo en la inserción de estos adolescentes en el sistema educativo, el  poder vivenciar experiencias socio-laborales con un fuerte  énfasis en la recreación y el trabajo en talleres. En este año, se buscó  participar en espacios culturales y deportivos, por medio de salidas a teatros, estadios, etc. a la vez que tener la posibilidad de contar con momentos de reflexión y espiritualidad como el Club bíblico, y el trabajo en la chacra Jabes.

El centro Juvenil Flor de Maroñas celebró sus primeros 20 años de trabajo, se pudo hacer una celebración conjunta. Se presentó un video testimonial, en el que participaron varias personas referentes en distintos momentos de la vida de este centro dando su testimonio.

En el centro juvenil de Sebastopol dos de las alegrías fueron:  poder concursar y ganar un  Proyecto de talentos juveniles, y la realización de un campamento de 3 días en Parque XVII de febrero que incluyó la pesca de 43 peces  en el Río de la Plata.

Valoramos la posibilidad de realizar sinergias y  la colaboración con el Programa de Educación y trabajo  que posibilitó la inserción laboral en programa “girasoles” de varios de los adolescentes así como de adultos familiares de niños de los CAIF.

En cuanto al programa Impulsa, un convenio entre JPC y el INJU, podemos destacar que más allá de cumplir con los objetivos de promover la participación juvenil, fortalecer los aportes de jóvenes en distintas localidades en los  departamentos de Colonia y Soriano, se pudo también incluir actividades de la  agenda de trabajo CLAVES, con Uruguay país de Buentrato, la campaña de vacunación Un trato por buen trato, o el trabajo en centros educativos de Contigo Confianza. Vemos que un número amplio de jóvenes  se acercan a las distintas propuestas y talleres  como por ejemplo: orientación vocacional, voluntariado, o promoción de la inclusión de personas con discapacidad. En cada uno de los Impulsa hay un  equipo fijo de 4 personas trabajando a los que se suman talleristas para la ejecución de las distintas propuestas.

Vivimos con preocupación y ocupación  el tornado que afectó la ciudad de Dolores el 16 de abril, por lo que el equipo tuvo que  salir al encuentro de situaciones críticas para jóvenes y sus familias así como sostener a  dos integrantes del equipo que viven allí. Fue muy importante el apoyo emocional, la oración, la contención y la ayuda material a familias que perdieron sus casas. Los equipos valoraron el acompañamiento y el  apoyo brindado y el hecho de pertenecer a una institución como JPC por sus redes y posibilidades de sostén que  ayudaron  a superar esta situación difícil.

En los centros Caif atendemos en la actualidad a un total de 272 familias en los barrios Flor de Maroñas e Ituzaingó. Los equipos en ambos centros son 30 personas. Se buscó la colaboración en la crianza de bebés y niños de 0 a 3 años con un fuerte énfasis en la promoción de vínculos de buentrato, la puesta de límites sin violencia, así como el cuidado y el crecimiento de los adultos a cargo. Fue muy importante el trabajo con las redes barriales, sobre todo con el programa  Uruguay Crece contigo a fin de acompañar desde embarazo y el parto a los niños/as y sus familias.

En CAIF Macachin, los cambios en el equipo de trabajo durante el 2016 implicaron ajustes en los roles y también trajeron una renovación en la  propuesta. Uno de los desafíos del año fue el  acompañamiento a niños con discapacidades.

Está pendiente la resolución en un  cambio en el local donde se trabaja hasta el momento. El que se ocupa es alquilado y  está a la venta,  pero no ofrece posibilidades de crecimiento en cuando a las nuevas exigencias del plan por lo que  se está evaluando la posibilidad de buscar otra casa que permita continuar el trabajo y se adapte mejor  a las demandas del Plan.

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